top of page

Y no sólo verás tu mundo derrumbarse.
Cuando no puedas más empieza todo.
Las niñas somos más fuertes que la pena de nuestras madres.
Lo real está medido al detalle; creer lo contrario es lanzarse histérica, sola y gritando hacia la extinción mientras procuras pintarte los labios.
El cansancio traía paz, porque no era posible luchar más allá de las propias fuerzas; y este nuevo ritmo volvía a situarme a otro nivel, en el que la pausa queda y paciente de mi andar se destilaba a pensamientos, actos y palabras tan sólidos, concretos y unificados como el fósil espiral de un molusco cretácico.
bottom of page